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Pacific Rim

Un poco de referencia

Un poco de referencia

Últimamente ir a cine se ha convertido en una experiencia abusiva. Para empezar esta el asunto del parqueadero, el cual ya había mencionado en un post del otro blog, luego las entradas ya van rozando los veinte dolores por persona, y como si no les bastara con eso, cualquier crispeta trasnochada con medio litro de gaseosa aguada lo despoja a uno del último billetico de a diez que tenga en el bolsillo. Pero ese es tema para otro post. Hoy presento mi reseña de la película “Pacific Rim” dirigida por Guillermo del Toro, versión IMAX y 3D. Si el nombre no les suena es porque probablemente le pusieron un título en español que ni por ahí, algo como “Los cazadores del Pacífico” o quien sabe que otra atrocidad. Esta es la advertencia de que si, se quieren ver la película, mejor no sigan leyendo porque esto está lleno de spoilers.

Para empezar, el director es Del Toro, la misma mente maniática que ha brindado al mundo obras de arte como El Espinazo Del Diablo, Hellboy y El Laberinto Del Fauno, este año nos deleita con un hermoso popurrí de película-desastre en el muy japonés estilo del robot gigante que pelea por los humanos. La premisa es que hay un portal a un agujero de gusano que transporta monstruos prehistórico-godzillicos a nuestro planeta en un futuro no muy distante. Dicho portal se encuentra en lo profundo de la cuenca del océano pacífico y de ahí deriva el titulo de la cinta. Los monstruos llamados “kaiju” (bestia) se dedican a pisotear cuanta infraestructura humana encuentran a su salida del mar, o sea que la tumbada del puente Golden Gate en San Francisco no se hace esperar, y así nos van narrando como la humanidad respondió a estos ataques con la creación de los “jaeger” (cazadores), que básicamente es un homenaje a Mazinger. De ahí en adelante pues no es difícil prever que va a ser un festival de aleaciones varias salpicado con destrucciones masivas de ciudades y una cantidad hermosa de detalles acerca de cómo funciona y se mueve una maravilla tecnológica tan avanzada que requiere no uno, sino dos humanos sincronizados a nivel neuronal para operarlo.

Visualmente, es un ataque constante a la retina, pero uno de esos ataques bonitos. La atención que el director presta a los más mínimos detalles que nos permiten captar la verdadera inmensidad de los robots defensores es casi dolorosa. Pero no sería una película de Guillermo Del Toro si no fuera así, y la verdad es que así fuera un debate del congreso, este señor encontraría la manera de maravillarnos y dejarnos boquiabiertos solo con mostrarnos las corbatas o los escritorios. El 3D es adecuado para darle profundidad al universo y no se siente como una violación al centro del cerebro. En resumen: no me causó una migraña de tres días.

No voy ni a molestarme en comentar lo malo de las actuaciones, solo diré que Idris Elba puede devolverse a seguir de guachimán del puente del arco iris en Thor, porque ni con todo lo bien que el actúa logra rescatar al resto del elenco. Digamos que si ponemos música durante los diálogos, no nos perdemos de mucho y todavía se puede seguir la historia sin contratiempos. Con respecto a la música y el sonido diré que la banda sonora es perfecta porque logra capturar ese sentido de grandeza de los gigantes en conflicto, pero el volumen al que ponen la película en el teatro es casi tan absurdo como el precio de las boletas. O tal vez es que ya me estoy volviendo vieja para eso también.

Entonces que es Pacific Rim? Muy fácil: Es parte Mazinger con CGI, es parte Power Rangers con presupuesto y otra parte Godzilla y sus amigos. Es una película que me dio en el centro de la nostalgia de cuando Koji Kabuto se subía al centro de comando del cerebro transparente de Mazinger y salía a darse en la jeta metálica con quien amenazara al Japón en ese episodio. Pensándolo bien, creo que entre media cara del barón Ashler y un teti-cohete de Afrodita hay más talento que entre la partida de modelos de abercrombie & fitch que reclutaron para salvarnos de los monstruos que no pasaron el casting para Jurassic Park.

4 butifarras. Vayan a verla.

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The Wolverine

El CGI no alcanza para la promocion.

El CGI no alcanza para la promocion.

Este año he visto películas tan malas que me han hecho reflexionar seriamente acerca de mi habilidad para escribir y he llegado a la conclusión de que, si Hollywood y los espectadores le gastan millones a bodrios de la talla de Wolverine, todavía hay esperanza de que yo pueda vivir de lo que escribo.

Pero mientras tanto sigo teniéndolo de pasatiempo porque tengo cuatro gatos que alimentar, así que aquí está la reseña de The Wolverine, en 3D. Para los que tienen problemas de memoria, es Guepardo, el de los hombres X que pasaban los sábados en la mañana antes de los canales privados de TV.

Esta es la segunda entrega de lo que nos habían anunciado como trilogía ante el desastre en el que se estaba convirtiendo la saga de X-Men a pesar de Sir Ian McKellan y Sir Patrick Stewart haciendo que los universos del fandom colapsaran en una sola película tres veces seguidas. Mucho se criticó a la primera película por la historia pero sobre todo por tener el CGI más chambón fuera de las películas de The Asylum; este problema lo resolvieron en la segunda con unos cuantos millones de dólares más que tal vez habrían podido ser invertidos en pagarle a algún escritor decente para que sacara una historia medianamente coherente. Está claro que nadie esperaba ni la mas mínima explicación de los orígenes del mutante porque supuestamente de eso se había encargado la primera película; esta más que claro que lo que íbamos a ver era un episodio de la vida de Logan que ocurría después de los eventos de X-Men The Last Stand, pero ni así se justifica esa colcha de retazos japoneses por la que pagué 18 dólares.

Para empezar, sale Famke Jenssen como Jean Grey. No me malinterpreten, ella generalmente salva hasta los libretos más flojos incluso si le toca con las piernas, como en Goldeneye, pero estoy de acuerdo con la gente de io9 cuando dicen que la química entre ella y Hugh Jackman es inexistente. Supuestamente Wolverine se vuelve un gatico bebé con ella pero sinceramente si hubieran puesto a Kim Kardashian o a una muñeca inflable hubiera sido más entretenido que tratar de ignorar el botox y la peluca roja que llenaban la pantalla las tres veces que ella salió a amargarle los sueños húmedos al pobre Logan. Baste decir que lo único que se le levantó al guepardo fueron las garras.

Como ya sabemos, guepardo es inmortal, así que la historia arranca justo cuando tiraron la bomba en Nagasaki y él le salva la vida a un soldadito japonés de nombre Yashida quien le queda eternamente agradecido, al punto que en el 2013 lo manda a buscar para ofrecerle, a nombre de su súper corporación, acabar con el tormento de no poder morir así no se tenga nada porque vivir.

De ahí en adelante fue como un tour de las cosas que los gringos se imaginan que es el Japón, o sea dos harajuku girls, ninjas, kimonos, tren bala y fetiches extraños, aunque no esperen tentáculos por ninguna parte. Aunque tal vez los tentáculos hubieran salvado la patria porque lo que si no tiene explicación ni perdón de dios es la señora cuya mutación consiste en ponerse un leotardo verde brillante y escupir veneno. Es como una Poison Ivy a lo pobre. Aunque la película no cautivó a los fanáticos del comic o del personaje, al menos la legión de adoratrices de Hugh Jackman no fue ignorada y hubo suficiente descamisamiento y nalgatorio que evidenciara el buen estado físico del actor para que hasta las más garosas se dieran por bien servidas.

Total, Logan se huele algo tramoyudo en esta familia del millonario japonés Yashida y obviamente se queda para el funeral del viejito y termina huyendo de unos ochenta asiáticos, entre ninjas y yakuza, con la nieta del viejo hasta Nagasaki donde prácticamente revive los dos días que paso en la cabaña de las montañas canadienses con la pelada que le echo el cuento del wolverine, solo que esta vez la pelada le echo el cuento de algo mas japonés que no me acuerdo bien que era porque me dormí, al igual que mis acompañantes y solo nos despertamos ante la bulla que hacía un tal silver samurái que resulto ser el viejo Yashida en una armadura tipo Iron Man con la que le arrancó el adamantium a Logan. No pregunten que yo tampoco entendí muy bien como fue la vuelta ahí. Lo único que sé es que al final lo mandan en un avión con la otra pelada y nos tocó mamarnos la mitad de los créditos para poder ver la escena del avance de X-Men con profesor X y Magneto.

En resumen, absolutamente todo en esta película se da garra, así sea de adamantium.

Una butifarra. Le daría cero, pero hubo nalga de Hugh Jackman así que no fue pérdida total. Espérenla en TV.